La Pintana tiene más de 177.000 habitantes sobre suelos que históricamente fueron agrícolas. Eso significa décadas de riego acumulado. El terreno superficial en esta comuna suele tener fracciones de arcilla orgánica que cambian de volumen con la humedad. Para una obra segura, no basta con saber si el suelo es 'bueno' o 'malo'. Hay que medir su plasticidad con el ensayo de límites de Atterberg. Nosotros determinamos el límite líquido, el límite plástico y el índice de plasticidad siguiendo la NCh1517. Cada cimentación que diseñamos en La Pintana parte de ese dato. Sin él, cualquier cálculo de capacidad de soporte se vuelve un riesgo innecesario. Complementamos esta caracterización con el sondaje SPT cuando el proyecto requiere perfiles de resistencia en profundidad.
Un suelo con índice de plasticidad superior a 20 en La Pintana exige un tratamiento de cimentación distinto al de un suelo granular compacto.
